Viva la Vida: El Legado de Félix Jiménez

En mi búsqueda de los mejores gastrobares y restaurantes por la ciudad de Bogotá, visite un lugar que cautiva los sentidos y eleva la experiencia gastronómica a nuevas alturas. Se llama Viva la Vida y podría describirlo como; un santuario culinario que te transporta a un mundo de emociones.

El chef de este restaurante es el señor  Félix Jiménez,  un verdadero artista culinario en todo el sentido de la palabra, un hombre que representa la esencia misma de la pasión en el mundo gastronómico.

Félix Jiménez atribuye su éxito al profundo respeto que siente  por la filosofía Shokuni,  que aprendió de un venerable maestro japonés. Filosofía que se enfoca en ser cada día mejor que el anterior con el fin de lograr la excelencia.

Con una notable reputación en su país de origen, España, donde ha sido honrado con prestigiosos galardones como la Estrella Michelín y dos Soles Repsol, Félix comparte su genialidad culinaria como chef ejecutivo de VIVA LA VIDA.

 En este lugar todo está pensado para que los comensales vivan momentos especiales en medio de un ambiente espiritual y de tranquilidad que nace de la forma de ser de este chef, para quien “el sushi no se hace con las manos sino sale del alma y del corazón”

Al ingresar a Viva la Vida, te reciben con una experiencia de bienestar. Una sesión de meditación breve te prepara para lo que está por venir, mientras que una toallita caliente impregnada de agua te invita a limpiar tus manos, marcando el inicio de una experiencia inolvidable.

Una vez sentado a la mesa, comienza el festín de sabores. El gengibre se presenta como un preludio para cada plato, preparando tu paladar para las delicias que están por llegar. Cada bocado es una obra maestra, meticulosamente elaborada y presentada con una historia que contar. Creaciones innovadoras en cada plato inspiradas en la cultura japonesa.

Pero la experiencia no se limita solo a la comida. Los cócteles artesanales son una verdadera delicia para el paladar, especialmente el que viene adornado con láminas de oro comestible que añaden un toque de lujo a cada sorbo.

En Viva la Vida, se alienta a los comensales a disfrutar con todos sus sentidos. Aquí, comer con las manos es parte fundamental de la experiencia, permitiendo una conexión más íntima con la comida y sus sabores.

El ambiente de Viva la Vida es tan impresionante como su cocina. Con una decoración elegante y una atmósfera acogedora, este gastrobar es el lugar ideal para una velada especial.

Recomiendo encarecidamente Viva la Vida a todos los amantes del buen paladar.

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Pablo Trujillo Travel - Documentalista

Periodista de viajes y Documentalista

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