La historia oculta de la Hacienda el Novillero
Por décadas, una antigua propiedad rural de Fusagasugá ha sido un importante y poco conocido patrimonio colonial, la Hacienda el Novillero fue escenario de enfrentamientos armados durante las guerras civiles del siglo XIX y, según la tradición oral de locales, recibieron a figuras de la Independencia. Hoy, en la revista Soy Viajero hemos investigado una parte muy poco conocida en la historia de Cundinamarca.
Antes de que Fusagasugá se convirtiera en el municipio que hoy conocemos, la mayor parte de su territorio estaba dominada por enormes propiedades rurales. bastas extensiones de tierra capaces de determinar la economía de una región, controlar caminos, producir alimentos, madera y, en tiempos de guerra, convertirse en refugio o posición militar.
Una de esas propiedades es la antigua Hacienda El Novillero, cuya historia se remonta a los primeros siglos de la presencia española en la región.
Para reconstruir su pasado hemos investigado episodios que están respaldados por inventarios patrimoniales, documentos históricos y fuentes de relatos locales.
- Una propiedad nacida en la época colonial, Siglos XVII y XVIII
- El Marquesado de San Jorge (Fines del Siglo XVIII)
- Extinción del Mayorazgo (Siglo XIX)
- Cuando la hacienda se convirtió en fortaleza
- Después de la guerra llegaron los Caballero
- De residencia señorial a escuela rural
- ¿Cuánto de la historia conocemos realmente?
- Hoy convertido en hotel de lujo.
Una propiedad nacida en la época colonial, Siglos XVII y XVIII
Los antecedentes de la propiedad se remontan al conquistador español Antón de Olaya. De acuerdo con el inventario patrimonial de Fusagasugá, su hija Jerónima de Orrego heredó los bienes familiares y contrajo matrimonio con Francisco Maldonado, Almirante español. De esta unión surgió el denominado Mayorazgo de El Novillero (también conocida en los registros históricos coloniales como el Mayorazgo de la Dehesa de Bogotá y según su escritura su constitución fue en 1610)
El mayorazgo era una figura jurídica de la época que permitía conservar un patrimonio familiar indiviso y transmitirlo entre generaciones.
El Marquesado de San Jorge (Fines del Siglo XVIII)
La propiedad se mantuvo durante siglos bajo una estricta línea familiar de los Maldonado hasta que mediante matrimonios con otras élites de Santafé, la gigantesca Dehesa pasó a formar parte del patrimonio del primer Marqués de San Jorge, quien consolidó El Novillero como la hacienda ganadera más grande e influyente de toda la Sabana de Bogotá.

Extinción del Mayorazgo (Siglo XIX)
Se estima que la Dehesa tenia una extensión cercana a las 45.000 hectáreas, Pero tras la Independencia, la República de Colombia promulgó leyes en 1824 que abolieron los mayorazgos y las propiedades vinculadas a linajes nobles. Esto desató un famoso pleito judicial resuelto por un tribunal de árbitros en mayo de 1834 para dividir el enorme territorio. Este caso, es considerado por los historiadores del derecho en Colombia como el caso más paradigmático para entender el caótico tránsito entre el sistema legal colonial español y el nuevo derecho republicano.
La Hacienda El Novillero estuvo vinculada históricamente con otras bastas extensiones rurales de enorme tamaño, entre ellas la Hacienda El Chocho. Esta última llegó a abarcar, según documentación histórica regional, alrededor de 23.850 fanegadas en territorios de Fusagasugá, Tibacuy y Soacha.
La Magnitud de estas haciendas iba mucho más allá de una simple casa campestre. Eran verdaderas economías de la región con su propia moneda de cambio, Producción agrícola, ganadería, explotación de madera y miles de trabajadores.
Cuando la hacienda se convirtió en fortaleza
La hacienda fue escenario de enfrentamientos armados durante las guerras civiles colombianas del siglo XIX. En febrero de 1876, Colombia atravesaba uno de sus períodos más turbulentos. conocido como la Guerra de las Escuelas, una confrontación entre liberales contra conservadores.
En medio de ese conflicto, las tropas gubernamentales llegaron a la zona de Fusagasugá. El general Francisco Asís Mogollón, al mando de aproximadamente 300 hombres, tomó posición en la casona de la Hacienda El Novillero.
Frente a él estaban las fuerzas rebeldes comandadas por los coroneles Juan Ardila y Lucio C. Moreno. La hacienda dejó entonces de ser solamente una residencia rural y sus muros se convirtieron en una posición defensiva.
Las fuentes históricas consultadas coinciden en señalar el 9 de febrero de 1876 como la fecha de uno de los principales enfrentamientos. La batalla tuvo lugar alrededor de la casona, donde las fuerzas gubernamentales se habían atrincherado.
La historia militar de Colombia suele estudiarse a partir de grandes batallas y nombres de generales. Sin embargo, buena parte de los combates del siglo XIX ocurrió en lugares cotidianos: caminos, pueblos, puentes, haciendas y casas rurales. El caso de El Novillero permite observar esa historia desde otra perspectiva y es precisamente ese tipo de memoria material la que convierte a las antiguas haciendas en documentos históricos.
Después de la guerra llegaron los Caballero
A comienzos del siglo XX, la historia de la propiedad quedó vinculada a la familia Caballero, que también estuvo relacionada con la Hacienda El Chocho. Las antiguas estructuras coloniales de propiedad comenzaron a fragmentarse. El avance de la agricultura comercial, la expansión cafetera y los conflictos por la tierra hicieron que las haciendas de esta magnitud comenzaran a dividirse.
De residencia señorial a escuela rural
La historia de la casona tampoco terminó con las guerras. Mediante el Acuerdo Municipal No. 2 de 1937 se creó la escuela “El Novillero” “en los predios de la Hacienda El Novillero”, destinada a los hijos de los trabajadores. La transformación resulta simbólica. El mismo espacio que había servido como posición militar adquirió una función educativa para la población rural.
¿Cuánto de la historia conocemos realmente?
La Hacienda El Novillero reúne una serie de episodios extraordinarios: antecedentes coloniales, concentración de tierras, producción agrícola, tradición independentista, guerras civiles, propietarios poderosos y posteriormente una escuela.
Pero todavía existen vacíos por descubrir en su historia que no estan documentados, esos documentos podrían estar dispersos en archivos nacionales, fondos militares, notarías, archivos familiares o colecciones privadas.
Hoy convertido en hotel de lujo.
Hoy, lejos de los combates y de las disputas por la tierra que marcaron buena parte de su historia, la hacienda tiene una nueva vida como hotel de lujo. Entre sus instalaciones conserva el ambiente de una antigua casa de campo, pero ofrece comodidades contemporáneas como piscina y cancha de tenis. Sus visitantes pueden participar en experiencias que van desde catas de vinos, sesiones de yoga, talleres de elaboración de pizza, talleres de pintura y hasta matrimonios y eventos. Así, el lugar que alguna vez fue escenario de conflictos, refugio y actividad agrícola se ha convertido en un espacio de descanso y experiencias, donde el pasado histórico convive con una oferta turística.
